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La tradición de representar el nacimiento del Señor se
remonta entre los cristianos al siglo XIII. Tal iniciativa se debe a San
Francisco de Asís quien para aprovechar espiritualmente mejor el misterio
de la Natividad pensó en reproducir el lugar donde había nacido el
Redentor.

Se cuenta así que armó un establo llevando animales y en el
mismo se ubicaban los diversos personajes, la Virgen, San José, los
pastores y hasta los animales, y meditaba sobre cual sería su actitud
frente a ese Niño-Dios que se había hecho hombre para salvar a los
hombres. A partir de esto, comenzó la idea de utilizar figuras para armar
la escena del nacimiento, sobre todo en Italia y que luego paso al resto
de Europa y a todo el mundo cristiano. Desde ya es una costumbre que quedó
solamente entre los católicos y que los protestantes no siguieron después
de la Reforma del siglo XVI.
También, los Pesebres, tomaron sus características según
las regiones, por ejemplo los Pesebres Napolitanos, cuyos personajes están
vestidos a la usanza campesina del sur de Italia, o bien el hecho de ser
objeto sus figuras de verdaderas obras de arte como el Pesebre de tamaño
real realizado en madera tallada policromada por los artesanos de Oberammergau, Alemania, que fuera obsequiado al Papa y que se arma todos
los años dentro de la basílica de San Pedro.
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Algunas sugerencias:
* Armar el pesebre en
un lugar importante de la casa y poner el Niño el día 23.
* Averiguar si en la
parroquia hay bendición de Niño Jesús en Nochebuena.
* Organizar un
concurso de pesebres entre parroquias, grupos o familias.
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Oración ante el pesebre
Señor Jesús, en ti reconocemos el don de Dios a los hombres; en ti vemos
la ternura del Padre; en ti adoramos al Hijo de Dios, al Mesías anunciado
por los profetas.
Señor Jesús, haznos capaces de acoger el misterio que encierras, de
escuchar la voz de Dios en la sencillez de tu Palabra.
Señor Jesús, llena nuestros corazones de paz, que es don del cielo: llena
los corazones de todos los hombres de buena voluntad.
Señor Jesús, abre a la esperanza a todos los que viven en la tristeza y
angustia: Señor Jesús, tú eres la luz. Tú eres la sonrisa de Dios entre
los hombres.
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