Venimos un día más, Santa María, para ofrecerte las pequeñas conquistas de esta jornada.
Lo simbolizamos con esta Flor Capuchina que hoy florece a tus pies.
Quisiéramos, Virgen y Madre, ser como esta planta: nunca se cansa de florecer y en abundancia.
Ayúdanos a no cansarnos de dar lo mejor de nosotros mismos.
A convertir en un auténtico vergel de vida los lugares y las situaciones donde nos toca vivir y actuar.
Te pedimos que, nuestra existencia cristiana, se alimente de la misma fortaleza que caracteriza a esta flor: a pesar del pleno sol nunca muere. Que no puedan más los inconvenientes que salen a nuestro paso que la vida del Espíritu que llevamos dentro.
Pidamos a María:
NO CANSARNOS NUNCA DE HACER EL BIEN
Además de ofrecer en este día una flor a María, te invitamos a que reces el Rosario (siguiendo el pedido del Papa Francisco de que «redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa«). Podés hacerlo fácilmente siguiendo nuestro Rosario Virtual.







