LA PERPETUA VIRGINIDAD DE MARÍA
“La pureza, la humildad y la generosidad de María contrastan con nuestra miseria, con nuestro egoísmo. Es razonable que, después de advertir esto, nos sintamos movidos a imitarla; somos criaturas de Dios, como Ella, y basta que nos esforcemos por ser fieles, para que también en nosotros el Señor obre cosas grandes. No será obstáculo nuestra poquedad: porque Dios escoge lo que vale poco, para que así brille mejor la potencia de su amor”.
Ofrezcamos hoy a nuestra madre, la Virgen María:
Rezar al dar las horas el “Bendita sea tu Pureza”.
Te invitamos también a que reces el Rosario (siguiendo el pedido del Papa Francisco de que «redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa«). Podés hacerlo fácilmente siguiendo nuestro Rosario Virtual.







