MARÍA, MADRE NUESTRA
“Te aconsejo (…) que hagas, si no lo has hecho todavía, tu experiencia particular del amor materno de María. No basta saber que Ella es Madre, considerarla de este modo, hablar así de Ella. Es tu Madre y tú eres su hijo; te quiere como si fueras el hijo único suyo en este mundo. Trátala en consecuencia: cuéntale todo lo que te pasa, hónrala, quiérela. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces”.
Ofrezcamos hoy a nuestra madre, la Virgen María:
Repetir la jaculatoria “Madre mía, Esperanza mía” cada vez que hacemos una pausa en nuestro trabajo.
Te invitamos también a que reces el Rosario (siguiendo el pedido del Papa Francisco de que «redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa«). Podés hacerlo fácilmente siguiendo nuestro Rosario Virtual.







