Parroquia
San Miguel Arcángel
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El IV domingo de Pascua, conocido en toda la Iglesia como el domingo del Buen Pastor, nos vuelve a poner delante la imagen de Jesús que guía, cuida y llama a su pueblo. En esta jornada, la Iglesia reza de un modo especial por las vocaciones sacerdotales y religiosas, pidiendo al Señor que siga suscitando corazones dispuestos a entregarse generosamente al servicio del Evangelio.
En este marco, el sábado 25 y el domingo 26 de abril de 2026 se realizará la colecta y oración por nuestro Seminario San Carlos Borromeo, en todas las parroquias, capillas y colegios. Se trata de una invitación concreta a acompañar la formación de quienes están recorriendo el camino del discernimiento y la preparación para el ministerio sacerdotal.
El domingo del Buen Pastor no es solamente una referencia litúrgica dentro del tiempo pascual. Es también una ocasión privilegiada para renovar en nuestras comunidades la conciencia de que toda vocación nace de la iniciativa amorosa de Dios. Jesús, el Buen Pastor, llama, reúne, acompaña y conduce; y la Iglesia, escuchando su voz, suplica por nuevas vocaciones que sostengan la vida pastoral y misionera del Pueblo de Dios.
Por eso, esta jornada tiene un acento particular: rezar por quienes el Señor llama al sacerdocio y a la vida consagrada, y también pedir la gracia de una mayor apertura interior para escuchar su voz. Allí donde hay oración, silencio, escucha y disponibilidad, la llamada de Dios puede ser acogida con mayor claridad y fecundidad.
En su mensaje para la LXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, el Papa León XIV invita a mirar la vocación como un descubrimiento interior del don de Dios. El Santo Padre subraya que la llamada del Señor no se impone desde afuera, sino que florece en lo profundo del corazón y se reconoce en una vida de oración, silencio, contemplación y confianza.
El Papa propone redescubrir la belleza de seguir a Cristo. Señala que Jesús es el Pastor que muestra una vida verdaderamente hermosa, y que sólo desde una relación viva con Él se puede comprender el propio camino. Esa relación crece en la escucha de la Palabra, en los sacramentos, en la adoración, en la vida eclesial y en el servicio a los demás.
También recuerda que toda vocación madura con el tiempo. No es algo instantáneo ni automático, sino un camino que necesita discernimiento, acompañamiento y fidelidad. En este proceso, la confianza ocupa un lugar decisivo: confiar en Dios aun en medio de las pruebas, de las dudas y de los cambios, sabiendo que Él nunca abandona a quien llama.
A la vez, el mensaje pone de relieve la importancia de crear ambientes favorables para que la vocación pueda nacer y crecer. Las familias, las parroquias, las comunidades religiosas, los educadores y todos los fieles tienen una responsabilidad compartida en el cuidado de ese don. Allí donde hay fe viva, oración perseverante y acompañamiento fraterno, la llamada del Señor puede ser acogida y dar fruto abundante.
La colecta de este fin de semana expresa justamente ese compromiso comunitario. Sostener al Seminario San Carlos Borromeo no es sólo colaborar con una necesidad material, sino asumir entre todos la responsabilidad de cuidar las vocaciones que el Señor regala a su Iglesia.
Cada aporte es una forma de decir que las vocaciones nos importan, que rezamos por ellas y que queremos acompañarlas en su crecimiento. La formación sacerdotal necesita del respaldo espiritual y también de la ayuda concreta de todo el Pueblo de Dios.
Por eso, en este domingo del Buen Pastor, la invitación es doble: orar con fervor y colaborar con generosidad. Nuestro compromiso es concreto con la oración y la ayuda generosa, en todas las parroquias y capillas la colecta se destina para el sostenimiento de las Vocaciones.
Mensaje completo del Santo Padre León XIV
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